miércoles, 26 de septiembre de 2012

Gostis (IV): Comida.

Viene de estos sitios:
Primera parte.
Segunda parte.
Tercera parte.

La vida de un gosti de bajo presupuesto en Moscú es bastante espartana. Estos chicos decidieron que vivir en Moscú tenía que ser más barato que hacerlo en Granollers, y ya lo creo que puede serlo. Comíamos espaguetis todos los días. También cenábamos espaguetis todos los días. Éramos una reserva ambulante de hidratos de carbono, y buena falta que nos hacía, porque éstos se ponían a fastidiarse mutuamente los planes, para divertirse, y más de un día hubo en que no hicieron nada por no ponerse de acuerdo, en una suerte de democracia destructiva poco ejemplar.

Pero lo peor fue cuando descubrieron el alforfón. Entonces, el alforfón iba barato, no como últimamente, que se perdieron un par de cosechas y está por las nubes.

- ¿Qué es esto?
- Pues según en qué idioma lo quieras. En castellano es alforfón, pero hasta los españoles lo llamamos griechka, que es como se dice en ruso.
- ¿Y a qué sabe?
- Mmmm... es difícil de explicar.
- ¿Cómo se cocina?
- Se hierve un rato en agua.
- ¿Sólo?
- Hombre, yo le hago un sofrito con chorizo y jamón y lo riego con aceite de oliva abundante, pero mis colegas dicen que soy un sacrílego por desperdiciar el chorizo y el jamón.
- ¿Y el aceite de oliva no?
- Sí, el aceite de oliva también.
- Pero si lo hierves solo, ¿está bueno?
- Sin duda. Es el alimento del futuro, ambrosía de dioses, y la comida del hombre superior.

Cualquiera que haya probado el alforfón a palo seco se estará dando cuenta de que yo exageraba un poco en mis alabanzas de tan excelente alimento. La griechka no es el bálsamo de Fierabrás, vale, pero no es tampoco néctar y ambrosía. Pero eso a mis invitados les daba igual. Bastaba con que fuera barato, nutritivo y abundante. Y eso el alforfón lo es.

Luego vino lo de ir al mercadillo de CD a comprar compactos piratas. Pero mejor me quedo con una selección de frases de aquellos figuras en sus primeros días.

"Es mejor que la sandía que hemos comprado esté mala. Así nos dura más." (Kúkoch)
"Si saco por la aduana una maleta con ciento cincuenta CD's, ¿me dirán algo?" (Manolo, después de que entre los tres se compraran sesenta CD's en un sólo puesto, y les hicieran precio de mayorista)
"En Rusia hace mucho calor y se come mal. No es como dicen en España." (Spassky, después de un menú barato a base de borsch, griechka, kvas y pelmennis con smetana).
"A vosotros los pelmennis os deberían gustar: Los masticas una vez y los comes toda la tarde. Así ahorráis" (Yo, saliendo de la cantina).
“Oye, Alfor, ¿te molesta que te llame Alfor?” (Manolo, de sopetón)
“¿Nos harán precio de mayorista si compramos quinientos yogures?” (Kúkoch, durante la cena)
“¡Dureza!” (Kúkoch, dando un golpe seco en la mesa con los nudillos, después de servirse un plato de griechka para cenar)
“Are they really twenty-eight years old?” (Megan, una amiga norteamericana, después de ver el comportamiento de estos chicos en el tren, camino de Sergíev Posad) “I can’t believe it!”
“Estoy muy cansado ¿Abandonamos?” (Manolo, a los cinco minutos de empezar un partido de baloncesto que acabaría durando hora y media)
“Estábamos jugando bien, pero teníamos una rémora, llamada Manolo, que, cuando le dices “arriba” se cree que tiene que tirar el balón por encima de él” (Spassky y Kúkoch)
“Yo que estaba dando lo mejor de mí mismo...” (Manolo, como autodefensa)
“Eres todavía más vago que yo.” (Kúkoch, a Manolo)
“Yo lo conozco, y sí, eres aún más vago que Kúkoch” (Spassky, a Manolo)
“Estos parece que se han aburrido de tanto dormir, y que se les ve algo más animados para salir” (Tortajada, que, en vista del plan, decidió ir de paseo por su cuenta)
“Ese cabrón de Alfor ya nos podía haber dicho lo de los mosquitos un mes antes, y no justo antes de salir” (Kúkoch)
“Manolo ha vuelto a negociar según su estilo. Le ofrecían veinte, y ha dicho que era poco y ofreció treinta” (Spassky)
“Que Manolo no negocie los taxis” (Kúkoch)
“Oye, ¿hay cedés en San Estrasburgo?” (Manolo, algo flojo en geografía, pensando en ir a San Petersburgo)
“Jo, mañana levantarse a las doce para ver el Kremlin ¡Uf! ¡Será duro!” (Spassky, tumbado en el sofá, viendo la tele)
“Desde que estoy aquí sólo tengo hambre y sed ¡Aj! ¡Normalmente sólo tengo hambre!" (Kúkoch)
“Moscú no es caro ¡Qué cosas dice Alfor! Basta con comer espaguetis y griechka. Granollers es más caro.” (Spassky)

En la entrada siguiente de esta serie, llegará otro momento álgido. Los gostis, comportándose en sociedad en una visita a la novia de su anfitrión. Lo de "comportarse" es sólo una forma de hablar.